Los seis miedos básicos

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Está en la naturaleza del ser humano sentir temor, todos sentimos temor, desde el más simple de los amateurs hasta el más grande de los empresarios. El miedo no discrimina a nadie.

Durante nuestras vidas podemos tener miedo a muchas cosas como por ejemplo: miedo a seguir nuestro corazón, miedo a caer en bancarrota, miedo a verse humillado cuando queremos hacer las cosas a nuestro modo, miedo a abandonar lo que decidimos hacer, miedo de ser malos esposos o miedo a ser infieles, miedo de no tener la capacidad de mantener a nuestras familias, miedo de sacrificar los sueños de nuestros seres queridos por los nuestro, miedo de traicionar a nuestros amigos, miedo de no estar bien preparados, miedo de no poder dar todo de nosotros, miedo al compromiso, miedo a amar, miedo a sacrificar nuestro tiempo, miedo a perseguir un objetivo, en fin la lista es larga. En su libro “Piense y hágase rico”, Napoleon Hill habla de que existen seis miedos básicos que en un momento determinado de la vida una persona puede sufrir, incluso en combinación de varios de ellos durante su vida, estos miedos son:

1. Miedo a la pobreza.

Es un miedo realmente destructivo, ya que nos impide lograr lo que queremos en cuanto a riquezas se refiere, aquí definitivamente no puede haber compromiso de ningún tipo entre la riqueza y la pobreza.

El miedo a la pobreza anula de forma increíble al ser humano, no lo deja progresar, lo ataca paralizando su facultad de razonamiento, destripa su imaginación, ahorca la confianza en sí mismo, decapita la iniciativa, convierte el autocontrol en algo imposible de lograr, conduce a la incertidumbre de propósito, mutila el entusiasmo e invita al fracaso inevitable.

Este miedo es, definitivamente el más duro y cruel de los miedos que un ser humano se pueda permitir sentir. Éste surge debido a la tendencia del hombre a aplastar económicamente a sus contrincantes desde el plano económico; pues nada produce más sufrimiento y humillación que la pobreza y solo aquellos que la han experimentado pueden decir lo que se siente.

El miedo a la pobreza suele presentarse en forma de indiferencia, aceptación y una exagerada comodidad con ella, por tal razón, la indecisión se manifiesta en este miedo, de manera que permitimos que los demás tomen nuestras decisiones y nos mantengan al margen de todo lo que nos afecta.

2. Miedo a la crítica.

 Este miedo hace que las personas teman hacer lo que realmente quieren hacer, debido a que siempre se la pasan pensando en el qué dirán las demás personas de ellos. Si alguien que tiene 40 años le dice a un amigo cercano que quiere renunciar a su empleo donde ha trabajado durante 20 años para crear su propia empresa, lo más probable es que sea criticado porque está muy viejo para decir eso, y esta crítica viene acompañada de los siguientes cuestionamientos: “cómo va a dejar algo seguro por aventurarse en los negocios”, “no es el momento de hacerlo”, y lo bombardearan con interminables razones para que no haga aquello tan descabellado. Seguramente muchas buenas ideas se han ido a la basura por las críticas y el miedo que estas producen. La crítica es lo más natural que le puede pasar a una persona cuando desea intentar algo nuevo, cuando quiere hacer un cambio en su vida o cuando quiere evolucionar.

El temor a la crítica priva a las personas de su iniciativa, destruye su poder de imaginación y le quita confianza en sí mismo.

Este miedo se relaciona con la timidez, el temor a hablar y expresarse con otras personas, también se atribuye a la falta de serenidad, al poco control de la voz, mala postura del cuerpo y mala memoria.

El miedo a la crítica se demuestra cuando no tenemos carácter para defender nuestras posturas o cuando no afrontamos los temas de manera directa y mejor optamos por irnos por la tangente. Este miedo se relaciona mucho con la expresión que utiliza Steven Pressfield en su libro “La guerra del arte”, “ser un fraude”; un fraude es aquella persona que siempre está esperando a que las otras personas manifiesten sus opiniones para que él también las pueda dar, esto es miedo a la crítica, miedo a expresarse y miedo de no agradarle a las personas con las que te rodeas. Cuando alguien se comporta así se convierte en un verdadero fraude.

3. Miedo a la enfermedad.

Este miedo está asociado con el temor a la vejez y a la muerte y en muchas ocasiones es implantado por los fabricantes de medicamentos, los cuales han hecho millonarias fortunas valiéndose de la debilidad del temor a la enfermedad. Muchas personas se enferman porque sencillamente todo el tiempo están invocando las enfermedades. Conozco a alguien que podría decirse tiene innumerables enfermedades y cada vez que le saludo responde de la siguiente forma: “más o menos, ahí pasándola, es que estoy tan enfermo, imagínese que el médico me dijo que estaba sufriendo de…” Las personas hipocondriacas sufren de este miedo y están convencidas de que sufren de cierta dolencia fisiológica. Recordemos que la mente es muy poderosa y la sugestión sobre una enfermedad puede producir los síntomas físicos sobre esta.

4. Miedo a perder el amor.

 El origen de este miedo puede hallarse en el hecho de que el hombre polígamo puede robarle la mujer a su semejante o tener libertades con ella cuando lo desea. Los celos y otras formas de neurosis pueden aparecer por el temor heredado por el hombre a perder el amor de su pareja y es el más doloroso de los seis miedos básicos y de todos, es el que causa más daño.

Es muy probable que el origen de este miedo se remonte desde la edad de piedra, cuando los hombres robaban las mujeres por la fuerza, hoy en día pasa lo mismo, solo que se cambió la fuerza por persuasión y los regalos lujosos.

Los celos hacen parte de este miedo y se manifiesta con la paranoia de creer que todos los que se acercan a la pareja amada, son posibles ladrones de su corazón, sin tener ninguna evidencia razonable. También la constante acusación de infidelidad hacia la pareja sin estar seguros de ello.

 5. Miedo a la vejez.

 Este miedo en particular surge porque la vejez puede traer la pobreza y la mala salud; estos dos aspectos incrementan este miedo en las personas que lo padecen, así como la pérdida de la atracción sexual forma parte de este miedo, la palabra “Asilo” no es una palabra muy agradable para la persona que envejece, por el contrario, aterroriza a cualquiera que se imagina el hecho de saber que puede pasar sus últimos días en una institución geriátrica. De la misma forma, la pérdida de la libertad y la independencia contribuye sustancialmente a incrementar este temor, ya que estas traen entre su equipaje la perdida tanto física como económica.

Las personas que sufren de este miedo desarrollan un complejo de inferioridad, el cual los hace ver más viejos de lo que realmente son. Sé de personas que cuando van llegando a sus treinta años se empiezan a sentir viejas, se sienten como si el final de sus vidas se estuviera acercando y comienzan a hacer resúmenes de todo lo que no han podido lograr, esto los consume en una constante depresión que no los deja progresar, lo que no les permite mirar hacia adelante para admirar todo el camino que queda por recorrer, todas las cosas que quedan por hacer y todas las experiencias que quedan por vivir. Si a los treinta o a los cuarenta se estuviera realmente viejo, qué diríamos de aquellos que ya están en sus cincuenta o sesenta años de edad, pensemos en que para ellos los treinta añeros y cuarenta añeros son unos pibes que apenas están empezando a vivir.

6. Miedo a la muerte.

 Este miedo es muy común y se da por ese temor natural que tenemos a todo lo desconocido, ya que no sabemos qué va a pasar después de que nuestro cuerpo deje de funcionar y haya cumplido con su ciclo natural de vida. No sabemos si vamos al cielo o al infierno o si solo vagaremos en el limbo o reencarnaremos en otra persona o en un animal, o si sencillamente, nos convertiremos en energía pura. Por cualquiera de estas razones, ese miedo se convierte en algo fuerte y difícil de sobre llevar y más aún cuando existen personas que piensan que no es suficiente esta vida para hacer todo lo que quieren hacer y esto se manifiesta en no tener ningún tipo de proyectos a largo plazo, todo debe ser consumido en el menor tiempo posible, porque no habrá tiempo de disfrutarlo en el futuro, ya que creen que la muerte tocará muy rápido la puerta de sus casas.

Un ejemplo de cierto temor a la muerte lo vivió el famoso millonario dueño de Apple, Steve Jobs. Jobs creía que moriría pronto, que su vida no le bastaría para hacer todo lo que tenía planeado, por lo que imprimía tanta pasión en sus proyectos que muchos de sus empleados llegaron a odiarlo por su actitud de llevarlos al límite. Este estilo de vida acelerado era el temor de Jobs a morir.

En conclusión, estoy seguro que el mejor remedio para superar los miedos es enfrentándolos y para enfrentarlos hay que tomar conciencia de nuestro miedo y tomar acción sobre ellos. Tenemos que entender que el miedo no es algo real y que cuando se experimenta se siente de forma muy física. El miedo está en la mente y puede limitar nuestro éxito, pero en algunos casos también puede ser un motivador para algunas personas.

Lo mejor que puedes hacer es utilizar al miedo y no al revés. El miedo no puede dominarte, tú debes dominarlo y convertirlo en fuego que te ayude a alcanzar tus metas.

Hay una anécdota sobre el actor estadounidense Henry Fonda de quien se decía que le daba tanto miedo salir al escenario que vomitaba, luego de limpiar su porquería sabía que solo con la acción de enfrentar su miedo podía ser mejor profesional y vencer su miedo a presentarse ante el público.

¿Cuál de estos miedos has sentido o sientes? ¿Qué no te ha permitido el miedo hacer en tu vida? ¿Qué miedos agregarías a la lista?

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Emprendedor de tiempo completo, disciplinado karateca, aventurero en potencia, devorador de libros, máquina de ideas y creador de Emprender Tool.
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