Las 5 etapas del emprendedor.

Igual que en la vida, emprender se va descubriendo y viviendo por etapas. Solo piensa en las etapas que debe vivir un ser humano para convertirse en adulto; así mismo, ocurre cuando decides emprender. Todo comienza con algo simple y elemental, pero que con el pasar del tiempo se transforma en algo mucho más elaborado y sólido.

El emprendedor empieza a acumular una cantidad increíble de conocimientos, los cuales debe llevar a la práctica, lo que a su vez se convertirá en experiencia, haciéndolo un emprendedor mucho más hábil a la hora de atrapar una oportunidad de negocio.

En el post de hoy he decidido dividir en 5 las etapas por las que pasa un emprendedor y espero que te identifiques en alguna de ellas y pienses en cuál te gustaría estar en el futuro.

1. Emprendedor de corazón.

En esta etapa el emprendedor habla sobre negocios con otras personas, pero sin imaginarse que creará su propia empresa.

Solamente se limita a opinar sobre lo que cree que es un negocio, habla sobre lo que ve en televisión, internet o sobre lo que escucha que dicen otras personas.

Por ahora, solo le interesa conversar sobre el tema, pero sin ninguna profundidad o pasión en particular.

2. Emprendedor en potencia.

El emprendedor en potencia habla con más frecuencia y criterio sobre los negocios, esto se debe a que ha empezado a interesarse genuinamente por ciertas ideas, logrando que el sueño de ser independiente lo comience a conquistar.

Aquí se presenta un gran punto de quiebre; por lo tanto, el emprendedor en potencia comienza a educarse, es así como decide seguir en las redes sociales a todo tipo de gurús y mentores, también comienza a leer libros, revistas, blogs, compra algún curso y asiste a conferencias.

Es más, el emprendedor en potencia comienza a realizar cambios significativos en sus hábitos. Esto es el resultado de la continua educación que está recibiendo, lo que hace que su mente se expanda y, así mismo, su visión de la vida.

Algunas de las actividades que decide incorporar a su vida son:

  • Levantarse más temprano.
  • Hacer ejercicio.
  • Meditar.
  • Comer sano.
  • Aprovechar el tiempo.
  • Relacionarse con otros emprendedores, entre otras cosas.

Lee también: Cómo crear hábitos y dejar de perder el tiempo.

3. Emprendedor neófito.

Es hora de lanzarse al mundo de los negocios. Se acabo la teoría y es momento de ejecutar todos los planes. En esta etapa todas las ideas y proyectos se comenzarán a hacer realidad.

Los fracasos, el miedo y todo el conjunto de situaciones inesperadas llegan para esta etapa. También experimenta éxitos y fracasos. Prueba de que está hecho y se da cuenta si eso de emprender realmente es para él.

Ya está recorriendo el camino de un emprendedor.

4. Emprendedor pro.

Para esta etapa ya tenemos a un emprendedor maduro con al menos 10 años de experiencia en los negocios. A estas alturas de la vida ya sabe cómo crear un negocio desde cero, también sabe lo que es fracasar y posiblemente lo que es estar en la quiebra. Además, si ha sido organizado, probablemente tiene un capital considerable.

Ya no vive tan estresado como cuando era un emprendedor neófito, esto le ha dejado una importante lección:

Trabaja con constancia y dedicación y verás los frutos.

Un pro está buscando nuevas oportunidades, tal vez ya vendió su primer negocio por una buena suma, o está asociado para crear otros emprendimientos que les sumen a sus ingresos.

Lee también: 5 Cosas importantes que debes saber antes de buscar un socio.

5. Emprendedor inversionista.

Cuando un emprendedor se convierte en inversor ya dispone de dos recursos muy importantes:

1. Experiencia en los negocios.

2. Capital para invertir.

En esta etapa el emprendedor tiene el olfato suficiente para saber qué negocios son rentables, de esta forma puede arriesgar una parte de su capital, lo cual le permite asociarse con otros emprendedores, los que, a su vez, están en la etapa de emprendedores en potencia o neófitos.

El emprendedor inversor ya no pelea cuerpo a cuerpo en el campo de batalla. Ahora, es como un general que observa y dirige la operación desde una posición estratégica. Tampoco tiene que ser el gerente general. Se comporta más como un consejero que ayuda a la empresa a crecer por medio de su dinero y experiencia.

Las épocas de ensuciarse las manos han pasado al recuerdo, esto quiere decir, que sus ingresos se ven reflejados en el porcentaje que recibe por haberse asociado.

¿Cuéntame en que etapa te encuentras tu?

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