La sorprendente verdad acerca de la incertidumbre.

Convertirme en emprendedor es una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida. El solo hecho de pensar en la liberad que tengo para dedicarme a mis proyectos, a mi familia y todo lo que me gusta, es algo fenomenal. 

Y lo mejor es que, ser emprendedor me ha permitido crear también mi propia economía sin depender de un empleo. Algo que me llena de mucho orgullo.

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Sin embargo, no todo es felicidad y ser emprendedor tiene sus cosas difíciles, dentro de las cuales se encuentra la incertidumbre.

¿De que te estoy hablando?

La incertidumbre se define como la falta de certeza sobre lo que vendrá en el futuro, lo que genera en el emprendedor una sensación de ansiedad por no tener nada seguro.

Cuando eres empleado tienes la seguridad de que cada quince días o cada mes tendrás tu paga. (Claro si la empresa para la que trabajas es sólida).

No obstante, cuando decides emprender full time, lo primero que aparece es la incertidumbre.

Esto se debe a que en el momento en que tomas esta decisión, automáticamente tu economía depende única y exclusivamente de lo que tú produzcas, y lo que ganas hoy no necesariamente será lo que ganarás el próximo mes.

Muchos emprendedores no son conscientes de esto cuando se suben en esta montaña rusa, y cuando se encuentran con su primer problema, salen corriendo a buscar la fuente de dinero más cómoda que conocen: su aburridísimo, patético y miserable anterior empleo.

Es así, como la incertidumbre se convierte en una especie de Charles Darwin del emprendimiento y actúa como una selección natural de emprendedores, la cual separa a los que verdaderamente quieren ir por su sueño, de los que simplemente vienen al jugar a ser Steve Jobs.

Aprende a vivir con la incertidumbre.

La incertidumbre es algo con lo que se tiene que aprender a vivir y la mejor forma de lidiar con ella es confiar en que las cosas saldrán bien, eso sí, siempre y cuando trabajes fuertemente en tu negocio.

En mi caso hay meses en los que siento mucha incertidumbre, debido a los altibajos del flujo de dinero, sin embargo, no pienso mucho en el futuro, ya que me paralizaría y eso solo empeoraría las cosas.

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Lo que hago es tomarlo con calma y prepararme para superar estas malas rachas, redoblando mis esfuerzos para mantenerme fuerte durante la tormenta.

Las historias de emprendimiento abundan por todas partes, pero a veces solo quieres ver el final feliz; lo que no te permite detenerte para analizar lo que el emprendedor tuvo que vivir para llegar hasta donde se encuentra en ese momento.

Emprender no es un cuento de hadas y muchos emprendedores neófitos pisan la arena del coliseo pensando en que todo será sencillo.

Hay que poner los pies bien sobre la tierra y entender que se presentarán tiempos difíciles acompañados de grandes dosis de incertidumbre.

Pero no todo es malo con la incertidumbre.

Existe algo muy positivo en su presencia, pues te hace más fuerte mentalmente y te moldea de tal forma que te hará crecer como emprendedor.

¿Qué haces para manejar la incertidumbre?

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